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Lo que debes conocer acerca del Trastorno Limítrofe de la Personalidad o Borderline

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), comúnmente conocido como trastorno borderline, es una condición mental que presenta desafíos únicos en la vida de quienes lo experimentan. Caracterizado por la inestabilidad emocional, dificultades en las relaciones interpersonales y cambios en la autoimagen, el TLP impacta profundamente la vida diaria. En este artículo, exploraremos las generalidades de este trastorno, desde sus síntomas distintivos hasta las estrategias de manejo y apoyo.



Lo que debes conocer del Trastorno Limítrofe de la Personalidad o Borderline


 El trastorno límite de la personalidad (TLP), también conocido como trastorno de la personalidad borderline, es un trastorno mental que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se relaciona con los demás. Las personas con este trastorno suelen experimentar una inestabilidad emocional significativa, impulsividad, dificultades en las relaciones interpersonales y una imagen de sí mismas fluctuante.


A menudo comienza en la adolescencia y puede persistir a lo largo de la vida, aunque tiende a mejorar en la adultez tardía y en la vejez. Es difícil definir una edad de inicio dado que pareciera que la persona siempre ha funcionado de la misma manera. La causa exacta no se comprende completamente, pero factores genéticos, biológicos, ambientales y de desarrollo pueden contribuir a su aparición. Es importante mencionar que el antecedente de trauma infantil de cualquier tipo es muy frecuente de ver en este trastorno de personalidad y se considera como un factor de riesgo para presentar el trastorno.


Algunos de los síntomas característicos del trastorno límite de la personalidad incluyen:


1. Inestabilidad emocional: Cambios de humor rápidos y extremos, con dificultad para regular las emociones. Son cambios vividos de manera intensa, que suelen ocurrir y fluctuar dentro del mismo día o que duran como máximo algunos días. Por ejemplo, en la mañana se está muy feliz y satisfecho con la vida, y en la noche se siente desanimado, triste, como que todo anda mal. Frecuentemente se puede identificar algún evento desencadenante como algún conflicto interpersonal que genera esta reacción emocional. 


2. Relaciones interpersonales inestables: Dificultades para mantener relaciones estables y duraderas. Habitualmente tienen relaciones intensas y tienden a dividir el mundo entre buenos y malos, entre lo correcto y lo incorrecto, olvidando los “matices grises” o intermedios de la vida. Hay una dificultad para integrar que algo o alguien puede ser bueno y malo a la vez. Es por esto que alternan entre la idealización y la devaluación de las otras personas. “Te amo – te odio”. “Todo o nada”. “Blanco o negro”.


3. Imagen de sí mismos inestable: La autoimagen de la persona puede cambiar rápidamente, a veces sintiéndose sin identidad propia. Hablamos de un sentido de identidad y autoimagen corporal inestables. Algunos días se sienten atractivos y queribles. Otros días se sienten muy mal consigo mismos. “¿Quién soy?” “¿Cómo me veo?” “Me siento perdido(a), no sé hacia dónde voy en la vida”.


4. Impulsividad: Comportamientos impulsivos en áreas como gastos, relaciones sexuales, atracones de comida, conducir de manera imprudente, consumo de drogas/alcohol.


5. Miedo al abandono: Miedo intenso al abandono real o imaginado, lo que puede llevar a esfuerzos desesperados para evitarlo a toda costa.


6. Autolesiones o comportamientos suicidas: Pensamientos, intentos de suicidio o autolesiones pueden estar presentes. Auto-daño para distraerse del dolor emocional intolerable, como forma de castigo a sí mismos, o como método suicida.


7. Sentimiento crónico de vacío y soledad: Habitualmente intolerable y doloroso.


8. Sentimientos de ira intensa frecuentes y difíciles de controlar: En estos momentos pueden mandar mensajes hirientes a otros, o exaltarse en conversaciones y decir cosas que en realidad no sienten.


9. Síntomas disociativos: Sentirse fuera del propio cuerpo y/o sensación de extrañeza hacia el mundo.


Cabe mencionar que una persona puede tener rasgos de personalidad borderline, sin tener el diagnóstico de un trastorno propiamente tal. Para hacer el diagnóstico del trastorno, éste debe provocar una disfunción considerable en más de un área de la vida cotidiana y siempre debe hacerse por un profesional de la salud con experiencia en el tema.


A modo de ejemplo citamos a un paciente diagnosticado con TLP: "La peor parte de mi trastorno límite de la personalidad son las relaciones inseguras... cuando estoy vinculado a alguien, son mi mundo entero y resulta paralizante. Me preocupa profundamente cuánto tiempo tardan en responder a un mensaje o su tono de voz, porque tengo tanto miedo de perderlos".


Respecto al tratamiento, lo que se ha visto en la evidencia científica es una pobre respuesta al manejo con medicamentos, y lo fundamental aquí es la psicoterapia, con especial enfoque en una que se llama terapia dialéctica conductual. El ejercicio físico y la alimentación saludable también forman parte de los pilares fundamentales de tratamiento para este trastorno. Como habitualmente sufren problemas de autoestima y de autoimagen, mantener hábitos saludables ayudan mucho a que la persona pueda sentirse bien consigo misma, intentando no caer en conductas restrictivas ni en culpabilidad si no se cumplen los objetivos propuestos. Por otro lado, el ejercicio físico también ayuda a canalizar las emociones intensas de rabia, frustración, angustia, ira o enojo. El apoyo familiar y social también es crucial en el manejo de este trastorno.

 

Ojalá que este artículo pueda servir como ayuda para entender un poco más del tema, a sí mismos, a sus familiares o amigos y amigas, sin olvidar que para hacer un diagnóstico hay que consultar a un profesional de la salud. En One Health contamos con un equipo de Salud Mental de psiquiatría y psicología que pueden ayudarte a identificar este trastorno borderline y guiarte en la terapia.




Bibliografía:

  1. Manual DSM-V

  2. Ciper Chile

  3. Leichsenring, F., Leibing, E., Kruse, J., New, A. S., & Leweke, F. (2011). Borderline personality disorder. The Lancet, 377(9759), 74-84.

  4. NIMH


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